Igual ya es hora de hacer un balance del 2012+1

Un balance con el corazón y con los ojos, y entre las dos cosas la cabeza. Habrá que decir que es positivo, estamos donde nos quedamos el año pasado que no es poco y estamos todos los que formamos la familia, aunque con gran pena pues algunos amigos se fueron al más allá.
Otros se fueron pero no al más allá, si no al más acá, es decir a reencontrarse con sí mismos o a buscar donde les den cobijo, pues si uno no es dueño de sus actos evidentemente a pocos sitios puede ir a parar.
La verdad es que en esta vida siempre se está tropezando, siempre se está aprendiendo y cada vez te das más cuenta de la gente que tienes a tu alrededor o que has conocido y que es una amistad sana, sin cambio de nada, sin envidias, y que están y parece que no están, pero a la mínima te ofrecen su hombro para apoyarte y ayudarte en la medida que cada uno puede. Eso es la grandeza de la gente.
Y este año más que nunca que visto pasearse por las calles a la envidia, a la mentira, a la blasfemia, intentando agarrarse a mi brazo más de una vez, menos mas que no hice caso menos más que todo lo que he nombrado anteriormente se quedara con quien la lleva, pero está claro que ese tipo de gente a pocos sitios puede ir y si encuentra alguno todos serán de su misma condición, así que mejor que sigan paseando que parece ser que no tienen otra cosa que hacer. Son pobres de mentalidad, malos de corazón.
Y de lo demás, como decía una persona muy querida en Aragón, “REGULAR, GRACIAS A DIOS”, cada uno lo tenemos a nuestra manera pero lo tenemos.
Y no me quiero olvidar de estas fechas, cuando un servidor tenía más o menos 9 años, recuerdo que aquellas Navidades no eran muy agradables para nosotros, no andábamos bien de casi nada y claro estaban los Reyes, por mucha ilusión e inocencia que uno tenía no podían ser buenos e incluso pasar de largo. Recordare que saque al balcón del Bº El gancho en Zaragoza, un plato con unos granos de lentejas y alpiste del periquito, quien no tenía entonces uno en cada casa, era la única alegría que recibíamos durante el día, su canto. Estuve toda la noche sin poder dormir y pensando que es lo que me podrían traer, mi padre que su nombre era (Brynoth), esa noche estaba trabajando de noche y cuál fue mi sorpresa que justo cuando el regreso a casa a la vez llegaron los Reyes y oye me trajeron un camión!!!!! Un camión que mi padre había hecho de madera, que cosa más bonita, como corría, que dura era,  que ruedas tenía unas ruedicas de parecían botones grandes de hojalata……. (cojinetes), que inocencia. Pero aquel regalo me supo a gloria y hoy que lo recuerdo, me trae muchos más recuerdos, ya no pude dormir, baje a la calle con los demás amigos, le puse al camión una cuerdica y como corría!!!! Desde el Mercado Central hasta el Mercado del Pescado, siempre llegara el primero hasta que el conductor no podía más.
Que recuerdos. Quizás llega un momento en la vida que se empiezan a contar batallas y recuerdos.

yo_claudivs

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